domingo, 24 de septiembre de 2017

EXÁMENES OCUPACIONALES PERIÓDICOS (PROGRAMADOS) ANALISIS CRÍTICO


La Resolución 2346 de 2007 del Ministerio de la Protección Social en su artículo 5°, numeral A expresa que estas evaluaciones tienen como finmonitorear la exposición a factores de riesgo e identificar en forma precoz posibles alteraciones temporales, permanentes o agravadas del estado de salud del trabajador ocasionadas por la labor o por la exposición al medio ambiente de trabajo...deben ser realizados de acuerdo con el tipo, magnitud y frecuencia de exposición a cada factor de riesgo, así como el estado de salud del trabajador. Los criterios, métodos, procedimientos de las evaluaciones médicas y la correspondiente interpretación de resultados, deberán estar previamente definidos y técnicamente justificados en el sistema de vigilancia epidemiológica, programa de salud ocupacional o sistema de gestión, según sea el caso
____________________________________________________

Que los exámenes médicos ocupacionales periódicos programados se realicen en una semana especialmente destinada para ello, probablemente dentro de la semana de la salud, cada año, no es precisamente porque así lo establezca alguna norma oficial; se realiza, probablemente, por razones de logística, para facilitarle al empleador la realización de dichos exámenes, cumplir rápidamente con el requisito - que no con el objetivo - y así continuar con la producción que es realmente lo que importa. ¿ De qué otra forma se explica que, por ejemplo, se incluyan en los exámenes periódicos a trabajadores que recién ingresan a la empresa cuando la exposición a los factores de riesgo ha sido mínima y el tiempo ha sido insuficiente para que se generen alteraciones en el estado de salud del trabajador ?

Por otro lado, establecer de antemano en los profesiogramas los exámenes paraclínicos que se prevee va a necesitar el médico para evaluar adecuadamente a cada uno de los trabajadores, es poco menos que ingenuo.

Dentro de los múltiples peligros a los que un trabajador puede estar expuesto, dentro y fuera del lugar de trabajo, por causa o con ocasión de la labor desempeñada, sumado a las innumerables patologías que cada ser humano puede padecer, es casi imposible predecir los exámenes paraclínicos que pudiera necesitar el médico para establecer o confirmar un diagnóstico; determinar si está relacionado con el trabajo y definir una conducta que, verdaderamente, beneficie la salud del trabajador.

De hecho, actualmente existe mucha controversia sobre si un perfil lipídico (colesterol, triglicéridos  y otros) es realmente predictivo de enfermedad coronaria. Estudios recientes han establecido que puede ser más responsable el azúcar en esta patología que las mismas grasas saturadas, y que las estatinas son “remedios que pueden ser peores que la enfermedad” como bien se evidenció con cerivastatina de Bayer que fue retirada del mercado por la mortalidad que provocaba y los responsables de los ensayos clínicos, los especialistas que la formularon y las autoridades que lo permitieron, nunca dieron explicación alguna. Tampoco, está lejos de la realidad la siguiente afirmación: “las dietas hipolipemiantes logran disminuir el colesterol en sangre, pero no la mortalidad cardiovascular ni la incidencia de isquemia coronaria”.

Así que ¿qué recomienda el autor de este artículo con relación a los exámenes médicos ocupacionales periódicos que pudiera incluirse dentro del llamado profesiograma?

Primero. Que puedan ser realizados respetando la individualidad de cada trabajador, de manera que el médico de la empresa lo atienda con la periodicidad que cada caso amerite, pues las alteraciones en la salud que, eventualmente, genere la exposición al medio ambiente laboral son también singulares. La probabilidad de sufrir una enfermedad o lesión, aún entre compañeros de trabajo, no es la misma para todos los trabajadores.

Segundo. Que, de acuerdo con el conocimiento que el profesiograma pueda brindar (descripción del cargo, recursos utilizados en el puesto de trabajo, requisitos del cargo, responsabilidades, formación, requerimientos del puesto de trabajo, exigencias individuales del puesto, funciones del cargo, responsabilidades, condiciones de trabajo, condiciones de salud exigidas etc.) y la valoración médica realizada - interrogatorio y examen físico- sea el médico laboral el que determine cuáles son los exámenes paraclínicos necesarios para cumplir con el objetivo de  “identificar precozmente posibles alteraciones de la salud del trabajador” al estar expuesto en forma constante a los peligros que la empresa genera.

&&

lunes, 4 de septiembre de 2017

LA SUPLANTACIÓN DE IDENTIDAD EN MEDICINA DEL TRABAJO

_________________________________________________________
Código Penal Colombiano, Artículo 296. Falsedad Personal. El que con el fin de obtener un provecho para sí o para otro, o causar daño, sustituya o suplante a una persona, o se atribuya nombre, edad, estado civil o calidad que pueda tener efectos jurídicos; incurrirá en multa, siempre que la conducta no constituya otro delito.
__________________________________________________________

Es conocido que en el ejercicio profesional médico no dejan de presentarse casos de suplantación de identidad. Así puede ser que, inclusive, una persona sin tener derecho a los servicios de salud que brinda una EPS determinada, los termine recibiendo por cuenta de que le puede resultar fácil hacerse pasar por su hermano, por ejemplo. Por supuesto se pueden generar errores en administración de medicamentos, intervenciones, exámenes diagnósticos, transfusiones de sangre, todo esto realizado en forma equivocada, a la persona equivocada.

No de otra forma se explica que los hospitales consideren como apropiado la  identificación hasta con manillas a las madres próximas a dar a luz, obviamente, después de corroborar la identidad del usuario con su cédula de ciudadanía, tarjeta de identidad, registro civil, cédula de extranjería etc.

La OMS (Organización Mundial de la Salud) ha establecido unos parámetros a este respecto. Recomienda:

  • Insistir en la responsabilidad principal de los profesionales de verificar la identidad de los pacientes, haciendo coincidir los pacientes correctos con la atención correcta (toma de muestras, procedimientos etc.).
  • Utilizar al menos dos identificadores (nombre y documento de identidad) para verificar la identidad de un paciente en el momento de la admisión o de la transferencia a otro hospital o entorno de atención y previo a la administración de medicamentos o realización de procedimiento.
  • Disponer de protocolos claros para identificar pacientes que carezcan de identificación y para distinguir la identidad de pacientes con el mismo nombre.

La Salud Ocupacional o Medicina del Trabajo no es ajena a este problema. Si bien, por lo general, no se trata de brindar un servicio médico, como una intervención quirúrgica, por ejemplo; sí se da, en cambio, que la persona que considere no estar apta para un cargo o puesto de trabajo, se le ocurra enviar a su hermano sano - inclusive con su cédula de ciudadanía - para que sea a él, en su nombre, a quien se le realice el exámen médico de ingreso. En forma similar en caso de examen médico de retiro.

Si nos atenemos a las recomendaciones de la OMS, es el profesional de la salud, en este caso el médico especialista, el llamado a verificar la identidad de quien tiene al frente, que no olvide que es su firma, su tarjeta profesional, su nombre, entre otras, lo que está en juego; y solo a él es a quien llamará el juez a responder por lo expresado en el certificado médico y en la historia clínica, documento este último de reconocido valor médico pero también legal.

No faltaba más que el médico terminara acusado de algún delito contra la fe pública como la falsedad ideológica de documento (1), por solo dar un ejemplo. Asumir  que la persona que se le sonríe al otro lado del escritorio es quien dice ser solo porque se conoce de memoria el número de la cédula de la persona a quien el médico debe atender, es, por lo menos, un acto muy ingenuo. No olvidar que “de buenas intenciones está empedrado el camino al infierno”. He conocido casos de médicos encarcelados por ingenuos.

Así entonces, es un acto de sentido común y de franca integridad personal del médico, en toda su extensión ( física, emocional, psíquica y moral) que sea él directamente quien corrobore la identidad de las personas a quienes deba atender. Personalmente lo hago corroborando también la huella dactilar que aparece en la cédula de ciudadanía, facilitado por lo aprendido en las clases de dactiloscopia recibidas en el Instituto de Medicina Legal en Bogotá.

Apreciados colegas, yo he sido testigo de la suplantación de identidad; en el extinto Seguro Social y en algunas empresas. Gracias a la foto y la huella dactilar este delito se ha controlado. La excesiva confianza no es buena consejera.&






_____________________________________________________

(1) La falsedad ideológica consiste en la falta de verdad de un documento. Así el documento que contiene información no veraz, es ideológicamente falso. La falsedad se presenta cuando en un escrito genuino se insertan declaraciones contrarias a la verdad, es decir, cuando el documento verdadero en su forma y origen (auténtico), contiene afirmaciones falsas sobre la existencia histórica de un acto o un hecho, o sus modalidades, bien porque se las hace aparecer como verdaderas no habiendo ocurrido, o cuando habiendo acontecido de determinada manera, son presentados de una diferente. (Sentencia C-637 de 2009 de la Corte Constitucional)

viernes, 1 de septiembre de 2017

LOS MÉDICOS Y EL PROCESO DE PAZ


A raíz del artículo de un blog titulado: “ la pobreza y la salud a propósito del posconflicto”, Hernando Herrera, excompañero del Colegio Claretiano donde estudiamos en los años setenta – plena época de la teología de la liberación – ahora profesional de la Regional Bogotá de la Fundación Social,  pidió mi opinión al respecto, y específicamente me interrogaba así: “ “ ¿ Cómo lograr una verdadera paz si no se solucionan problemas estructurales y de fondo?. Se silenciarán un montón de fusiles, no todos, y eso está bien, pero la paz cómo la lograremos?.
Mi respuesta – que confieso no fue completa – fue la siguiente: “ El artículo hace una aproximación a la situación por la que atraviesa el Sistema de Salud en la actualidad. Se refiere a la ley 100 que tantos beneficios y perjuicios ha generado y que ha creado nuevos ricos, vía corrupción o por vía del aprovechamiento legítimo – no escribí ético- del negocio.
Nunca antes se ha destinado tantos recursos para el sector salud, como luego de promulgada la ley 100, pero nunca antes se ha dilapidado tanto dinero. Público y privado.”
Y agregué; “ sin embargo, no veo, por lo menos en el corto plazo, que en el posconflicto se solucione el problema pues debe pasar por el congreso, que seguirá siendo el mismo de ahora, por lo menos en un gran y mayoritario porcentaje; y en los acuerdos de la Habana no hay compromisos puntuales en este aspecto”. Exceptuando, y es una excepción importante, lo relacionado con la salud en el campo y el control del consumo de sustancias psicoactivas. No es de extrañar si consideramos el origen y la actividad del grupo guerrillero de marras. Al final, con algo de tristeza, le indicaba. “ de manera que consideraría sano no alimentar falsas expectativas”

Claro, me refería expresamente a todo este sistema de negociantes y EPSs. No obstante, a pesar de seguir creyendo lo escrito, de otra forma no habría hecho parte de esta columna, un análisis más detenido del Acuerdo, me ha hecho pensar que el consenso de las partes en cuanto al mejoramiento de las condiciones objetivas de la salud de nuestros compatriotas del sector rural, nos compromete a nosotros los médicos a poner más de nuestra parte – como si no fuera suficiente, dirán algunos  - para que, con apoyo del Estado, esos compatriotas mejoren sus condiciones  de salud y por ese camino, sus condiciones de vida. Que trabajar para el campesino no se convierta para el médico en una tortura, en un exilio, en hacer parte del abandono estatal; sino, por el contrario, que al profesional de la salud se le brinden las mejores condiciones de trabajo, para que él, a su vez, pueda dar lo mejor de sí, de su conocimiento en favor de lo que ahora, por ley, es un derecho fundamental para todos los colombianos: la salud.

martes, 3 de enero de 2017

LA ODISEA DE PEQUEÑOS PROCEDIMIENTOS



Llega al consultorio un adolescente de 15 años con su madre requiriendo que le sea retirado “ los puntos” de la apendicectomía realizada 15 días antes. Entienden  que los puntos de sutura se debieron haber retirado por lo menos 8 días antes, y ante la poca eficiencia administrativa de su EPS han decidido consultar a un médico particular, un médico por cuenta propia. Este profesional valora al adolescente, hace el interrogatorio correspondiente y decide brindar dicho servicio. Por supuesto corriendo el riesgo de que más adelante pudiera ser acusado de mala práctica si llegara a suceder algo como un absceso de pared, por ejemplo, que , valga la aclaración, no se produce por el procedimiento mencionado, pero que a ojos de quien desconoce la medicina lo puede relacionar, incluidos algunos magistrados. De cualquier forma, el médico corre riesgos con cada decisión que toma. Está, de alguna manera, acostumbrado a tomarlos. Cuando decida no hacerlo, será mejor que cuelgue la bata en forma definitiva.

Retira el punto, para lo cual se demora no más de dos minutos y cobra sus honorarios. Cobra, precisamente porque todos sus años de estudio y experiencia hacen que la posibilidad de error sea mínima, casi inexistente. Él interroga, mira, palpa y toma la decisión de cortar o no, de halar o de no hacerlo. “ Si yo hubiera sabido que era tan sencillo, yo misma lo habría hecho” puede ser la afirmación de la mamá. Todo es simple en manos expertas.

Pero, ¿ qué puede estar sucediendo en nuestro sistema de salud para que procedimientos tan simples estén llenando, seguramente, las filas frente a secretarias de atención al usuario, funcionarios de facturación, porteros, líneas telefónicas, servicios farmacéuticos y hasta servicios de urgencias ?.

El cambio de una sonda vesical, un lavado de oídos, la pequeña cirugía, la uña encarnada, el niño con la mota de algodón en sus fosas nasales,  están siendo mal atendidos en los servicios de urgencias, porque tienen que competir con el tromboembolismo pulmonar, el infarto agudo del miocardio, el accidente automovilístico y la herida con proyectil de arma de fuego. Nuestro sistema de salud adolece de Salas de Procedimientos Menores que atiendan estos procedimientos. Mientras llega la solución, seguirán colaborando en un alto porcentaje en el aumento de la demanda en los servicios de urgencias.