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Que los exámenes médicos ocupacionales periódicos programados se realicen en una semana especialmente destinada para ello, probablemente dentro de la semana de la salud, cada año, no es precisamente porque así lo establezca alguna norma oficial; se realiza, probablemente, por razones de logística, para facilitarle al empleador la realización de dichos exámenes, cumplir rápidamente con el requisito - que no con el objetivo - y así continuar con la producción que es realmente lo que importa. ¿ De qué otra forma se explica que, por ejemplo, se incluyan en los exámenes periódicos a trabajadores que recién ingresan a la empresa cuando la exposición a los factores de riesgo ha sido mínima y el tiempo ha sido insuficiente para que se generen alteraciones en el estado de salud del trabajador ?
Por otro lado, establecer de antemano en los profesiogramas los exámenes paraclínicos que se prevee va a necesitar el médico para evaluar adecuadamente a cada uno de los trabajadores, es poco menos que ingenuo.
Dentro de los múltiples peligros a los que un trabajador puede estar expuesto, dentro y fuera del lugar de trabajo, por causa o con ocasión de la labor desempeñada, sumado a las innumerables patologías que cada ser humano puede padecer, es casi imposible predecir los exámenes paraclínicos que pudiera necesitar el médico para establecer o confirmar un diagnóstico; determinar si está relacionado con el trabajo y definir una conducta que, verdaderamente, beneficie la salud del trabajador.
De hecho, actualmente existe mucha controversia sobre si un perfil lipídico (colesterol, triglicéridos y otros) es realmente predictivo de enfermedad coronaria. Estudios recientes han establecido que puede ser más responsable el azúcar en esta patología que las mismas grasas saturadas, y que las estatinas son “remedios que pueden ser peores que la enfermedad” como bien se evidenció con cerivastatina de Bayer que fue retirada del mercado por la mortalidad que provocaba y los responsables de los ensayos clínicos, los especialistas que la formularon y las autoridades que lo permitieron, nunca dieron explicación alguna. Tampoco, está lejos de la realidad la siguiente afirmación: “las dietas hipolipemiantes logran disminuir el colesterol en sangre, pero no la mortalidad cardiovascular ni la incidencia de isquemia coronaria”.
Así que ¿qué recomienda el autor de este artículo con relación a los exámenes médicos ocupacionales periódicos que pudiera incluirse dentro del llamado profesiograma?
Primero. Que puedan ser realizados respetando la individualidad de cada trabajador, de manera que el médico de la empresa lo atienda con la periodicidad que cada caso amerite, pues las alteraciones en la salud que, eventualmente, genere la exposición al medio ambiente laboral son también singulares. La probabilidad de sufrir una enfermedad o lesión, aún entre compañeros de trabajo, no es la misma para todos los trabajadores.
Segundo. Que, de acuerdo con el conocimiento que el profesiograma pueda brindar (descripción del cargo, recursos utilizados en el puesto de trabajo, requisitos del cargo, responsabilidades, formación, requerimientos del puesto de trabajo, exigencias individuales del puesto, funciones del cargo, responsabilidades, condiciones de trabajo, condiciones de salud exigidas etc.) y la valoración médica realizada - interrogatorio y examen físico- sea el médico laboral el que determine cuáles son los exámenes paraclínicos necesarios para cumplir con el objetivo de “identificar precozmente posibles alteraciones de la salud del trabajador” al estar expuesto en forma constante a los peligros que la empresa genera.
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