Llega al consultorio un
adolescente de 15 años con su madre requiriendo que le sea retirado “ los
puntos” de la apendicectomía realizada 15 días antes. Entienden que los puntos de sutura se debieron haber
retirado por lo menos 8 días antes, y ante la poca eficiencia administrativa de
su EPS han decidido consultar a un médico particular, un médico por cuenta
propia. Este profesional valora al adolescente, hace el interrogatorio
correspondiente y decide brindar dicho servicio. Por supuesto corriendo el
riesgo de que más adelante pudiera ser acusado de mala práctica si llegara a
suceder algo como un absceso de pared, por ejemplo, que , valga la aclaración,
no se produce por el procedimiento mencionado, pero que a ojos de quien
desconoce la medicina lo puede relacionar, incluidos algunos magistrados. De
cualquier forma, el médico corre riesgos con cada decisión que toma. Está, de
alguna manera, acostumbrado a tomarlos. Cuando decida no hacerlo, será mejor
que cuelgue la bata en forma definitiva.
Retira el punto, para lo cual se
demora no más de dos minutos y cobra sus honorarios. Cobra, precisamente porque
todos sus años de estudio y experiencia hacen que la posibilidad de error sea
mínima, casi inexistente. Él interroga, mira, palpa y toma la decisión de
cortar o no, de halar o de no hacerlo. “ Si yo hubiera sabido que era tan
sencillo, yo misma lo habría hecho” puede ser la afirmación de la mamá. Todo es
simple en manos expertas.
Pero, ¿ qué puede estar
sucediendo en nuestro sistema de salud para que procedimientos tan simples
estén llenando, seguramente, las filas frente a secretarias de atención al
usuario, funcionarios de facturación, porteros, líneas telefónicas, servicios
farmacéuticos y hasta servicios de urgencias ?.
El cambio de una sonda vesical,
un lavado de oídos, la pequeña cirugía, la uña encarnada, el niño con la mota
de algodón en sus fosas nasales, están
siendo mal atendidos en los servicios de urgencias, porque tienen que competir
con el tromboembolismo pulmonar, el infarto agudo del miocardio, el accidente
automovilístico y la herida con proyectil de arma de fuego. Nuestro sistema de
salud adolece de Salas de Procedimientos Menores que atiendan estos
procedimientos. Mientras llega la solución, seguirán colaborando en un alto
porcentaje en el aumento de la demanda en los servicios de urgencias.

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