martes, 3 de enero de 2017

LA ODISEA DE PEQUEÑOS PROCEDIMIENTOS



Llega al consultorio un adolescente de 15 años con su madre requiriendo que le sea retirado “ los puntos” de la apendicectomía realizada 15 días antes. Entienden  que los puntos de sutura se debieron haber retirado por lo menos 8 días antes, y ante la poca eficiencia administrativa de su EPS han decidido consultar a un médico particular, un médico por cuenta propia. Este profesional valora al adolescente, hace el interrogatorio correspondiente y decide brindar dicho servicio. Por supuesto corriendo el riesgo de que más adelante pudiera ser acusado de mala práctica si llegara a suceder algo como un absceso de pared, por ejemplo, que , valga la aclaración, no se produce por el procedimiento mencionado, pero que a ojos de quien desconoce la medicina lo puede relacionar, incluidos algunos magistrados. De cualquier forma, el médico corre riesgos con cada decisión que toma. Está, de alguna manera, acostumbrado a tomarlos. Cuando decida no hacerlo, será mejor que cuelgue la bata en forma definitiva.

Retira el punto, para lo cual se demora no más de dos minutos y cobra sus honorarios. Cobra, precisamente porque todos sus años de estudio y experiencia hacen que la posibilidad de error sea mínima, casi inexistente. Él interroga, mira, palpa y toma la decisión de cortar o no, de halar o de no hacerlo. “ Si yo hubiera sabido que era tan sencillo, yo misma lo habría hecho” puede ser la afirmación de la mamá. Todo es simple en manos expertas.

Pero, ¿ qué puede estar sucediendo en nuestro sistema de salud para que procedimientos tan simples estén llenando, seguramente, las filas frente a secretarias de atención al usuario, funcionarios de facturación, porteros, líneas telefónicas, servicios farmacéuticos y hasta servicios de urgencias ?.

El cambio de una sonda vesical, un lavado de oídos, la pequeña cirugía, la uña encarnada, el niño con la mota de algodón en sus fosas nasales,  están siendo mal atendidos en los servicios de urgencias, porque tienen que competir con el tromboembolismo pulmonar, el infarto agudo del miocardio, el accidente automovilístico y la herida con proyectil de arma de fuego. Nuestro sistema de salud adolece de Salas de Procedimientos Menores que atiendan estos procedimientos. Mientras llega la solución, seguirán colaborando en un alto porcentaje en el aumento de la demanda en los servicios de urgencias.

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